Controlar el tiempo
Al exponerse al sol natural hay que tener en cuenta que la intensidad de las radiaciones es distinta dependiendo de la estación del año, la hora del día y las condiciones climatológicas. La cantidad e intensidad de las radiaciones es difícil de verificar, por ello, la mejor recomendación es evitar largos tiempos de exposición sobre todo los primeros días.
Las exposiciones en Soldemar son “sol controlado”. Utilizamos máquinas (verticales, horizontales y faciales) de avanzada tecnología equipadas con control de tiempo y lámparas diversas, todas ellas con homologación CE, para ofrecer la máxima garantía. El sistema informático establece, además, las pautas de mantenimiento y reposición de lámparas, para garantizar que las máquinas ofrecen una radiación estable y, en consecuencia, un bronceado garantizado.
Hay que ser constante
Lo ideal es broncearse de manera controlada todo el año y en el período estival, mantener o intensificar el bronceado combinando sol y solario. Eso sí, sin incurrir en doble exposición -sol y solario- el mismo día.
Hidratarse
Si queremos lucir un bronceado de manera sana, lo mejor es seguir al pie de la letra todas las recomendaciones y, además, utilizar cremas hidratantes tras las exposiciones ya que las radiaciones suelen deshidratar la piel.
Es recomendable beber mucha agua y sobre todo no cometer excesos, ya que además de insano, puede llegar a pelar la piel; lo que nos hará perder el bronceado que teníamos y necesitaremos entonces volver al principio.
También es sano y muy efectivo realizar un peeling antes de iniciar un programa de bronceado.
¿Qué es el bronceado?
El bronceado es un proceso biológico que tiene lugar en la piel, tras exponerla a las radiaciones de la luz (de forma natural o artificial), y como mecanismo de autodefensa frente al exceso de radiación
Cada tipo de piel tiene una resistencia natural a las radiaciones. Esta se mide en tiempo de exposición, el cual depende directamente de la fuente: sol natural y estación del año, o sol artificial y tipos de lámparas. Este proceso es progresivo y para que resulte eficaz, debemos exponernos de manera controlada y acorde a nuestra piel.
Piel morena equivale a piel protegida y cuanto más bronceada, más tiempo tolera el sol o el solario.
Conocer nuestra piel
Lo primero es conocer nuestra piel, el tipo de piel determina la tolerancia o tiempo de exposición al sol o al solario.
Si se padece alguna afección de piel, es necesario que un dermatólogo aconseje si es conveniente la exposición y en que medida. Conocer los aspectos de nuestra piel que puedan representar un factor de riesgo, tales como:
·Que existan antecedentes de cáncer en la familia.
·Haber sufrido quemaduras por el sol a lo largo de la vida.
·Lunares de gran tamaño.
Estos aspectos nos indican que debemos ser más prudentes a la hora de exponerse al sol o al solario, utilizando cremas de factor de protección alto en el sol natural y exponerse tiempos más cortos y con menos frecuencia en el solario.
Deben evitar la exposición las personas que presenten antecedentes patológicos en la piel, quemaduras o síntomas de insolación, y las que presenten una sensibilidad importante con respecto al sol, siendo indispensable consultar al dermatólogo.
Limpiar la piel
Limpiar bien la piel de cualquier tipo de maquillaje, perfume o cosmético que no este indicado expresamente para la exposición al sol o al solario.
Hay que tener en cuenta que las cremas de factor de protección sólo son necesarias en el sol natural, y que los cosméticos indicados para el sol no son especialmente indicados para el solario y viceversa, para ello recomendamos leer las indicaciones de los cosméticos antes de su uso.
Recuerde que determinados cosméticos o perfumes, pueden originar reacciones fotoalérgicas en la piel, tras la exposición al sol o al solario.
Cuidado con los fármacos
Si se está a tratamiento farmacológico es muy importante tener en cuenta que hay sustancias contenidas en determinados fármacos, que pueden producir reacciones fotoalérgicas tras la exposición al sol o al solarium.
Por esto es conveniente leer atentamente las instrucciones de uso así como su composición. Ante cualquier duda, consulte con su médico o con el personal del centro.
Usar gafas protectoras
Las gafas protectoras son de uso obligatorio durante toda la exposición. Recuerde que el riesgo es grande si no las utiliza, ya que se le provocar lesiones oculares.
Hay que tener presente que cada tipo de piel tiene su tiempo de exposición y que se debe incrementar de forma progresiva a lo largo del programa de bronceado ya que a medida que la piel va cogiendo color también aumenta su protección natural.
Antes de la sesión, es necesario quitarse las joyas y objetos metálicos.